23 de julio de 2010

Hombro Dislocado

La plaza yace innerte al retumbido de las campanas,
fueron las ultimas;
la media noche sepultó toda vida callejera en el pueblo.

Puedo escuchar el crujido de mis huesos,
hace ya dieciocho meses de aquel accidente que no sólo disloco mi hombro,
tambien trastocó el nosotros;
llegó el punto final a tumbar los puntos suspensivos que no dejaban finalizar nuestro encuentro.

Siempre habrá una historia vieja que contar,
algun motivo para sonreir que se quedó
inedito en la memoria.

El cafe esta listo ya,
huele a canela;
el obturador no deja de disparar,
la pluma baila no solo entre mis dedos,
resbala de manera aritimica sobre el papel.

Lo romantico permanece,
el romance no se agota,
podran terminarse los pesos en los bolsillos,
los gritos en las gargantas,
las miradas fugaces y el constante gotear del fregadero.

Las agendas nos engañan,
los cronometros nos enloquecen,
sigues ahí; perdido entre tanto control.

Relajate hoy, disfruta cada estornudo.

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