Pérdida, sin rumbo fijo pero no errado.
¿Estás? ¿No estás?
Existen esos deseos impulsivos que nos sorprenden y nos hacen brincar de la cama,
quiero pasear en bici, quiero dejar de tener frío.
Paso a paso, poco a poco.
Por lo pronto escapemos de la cama.
Lo difícil es cuando los deseos impulsivos de quedarse en cama son mayores que los otros. Decirles que no es muy duro.
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