sin ediciones
Sentarme ahi después de haber caminado toda la mañana por los alrededores de San Miguel de Allende, fue realmente reconfortante; recuerdo que en dicho museo no dejaban fumar, yo traía una Coca Cola y el vigilante me vio tan cansada y con la cajetilla a mi lado, que me dijo: -Andele, ya fumese su cigarrito. Que al cabo yo le cuido.
La foto la tome con mi celular, asi luce la banca; sin ediciones.
Subiré un cuento de Amparo Dávila, que me encanta y siempre que lo recuerdo; imagino que los personajes estaban sentados en esa banca.
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