“Siempre he sobrevalorado mi imaginación, pensar que estoy en donde no
estoy, será por los siglos de siglos más divertido que afrontar la realidad
desde un ángulo crítico y pesimista. No, no soy un optimista radical, no.
Simplemente me gusta darle un giro divertido y perspicaz a mi vida diaria…
Hoy cuando fui al banco a pagar la hipoteca y la fila daba 6 vueltas, no imaginé un juego de serpientes y escaleras, no. Mi imaginación no va hacia ese lado fantástico, solo se las ingenia para salir avante de las circunstancias, del día a día. Hoy, me puse a ver los zapatos de las personas en la fila; contaba los deportivos, los maltratados, los que tenían agujetas, los que tenían agujetas sueltas y segmenté las posibilidades de huir, al escuchar un disparo. Entonces, me di cuenta que para algunas personas (las de calzado deportivo) sería sencillísimo escapar de ahí. En ese momento, fue que imaginé a la gente en cámara lenta correr por sus vidas, con un dejo sarcástico los veía pisarse unos a los otros y el niño que se regresaba por su juguete y la madre que no paraba de gritar pero no colgaba el teléfono…!
Hoy cuando fui al banco a pagar la hipoteca y la fila daba 6 vueltas, no imaginé un juego de serpientes y escaleras, no. Mi imaginación no va hacia ese lado fantástico, solo se las ingenia para salir avante de las circunstancias, del día a día. Hoy, me puse a ver los zapatos de las personas en la fila; contaba los deportivos, los maltratados, los que tenían agujetas, los que tenían agujetas sueltas y segmenté las posibilidades de huir, al escuchar un disparo. Entonces, me di cuenta que para algunas personas (las de calzado deportivo) sería sencillísimo escapar de ahí. En ese momento, fue que imaginé a la gente en cámara lenta correr por sus vidas, con un dejo sarcástico los veía pisarse unos a los otros y el niño que se regresaba por su juguete y la madre que no paraba de gritar pero no colgaba el teléfono…!
Si, así es mi imaginación. Así es como de pronto en los elevadores
puedo bailar en el momento en que se cierran las puertas y nadie me ve (eso creo
yo). Cuando tengo mucho trabajo y mi vista deja de ser 20/20 por estar
observando a detalle números que se mueven entre celdas, filas y columnas, es ahí cuando mi imaginación se transforma en
aspiración; entonces aspiro a dejar de ver números y en su lugar ver códigos,
códigos que descifrarán la malaria y curarán la fobia al rubik…
Luego, luego suspiro cuando Sandra que va por su cuarta taza de café y
es la única causante de mis distracciones panorámicas; pero… ¿Sabes algo? tampoco
ahí dejo al lado la imaginación.
El único momento donde la pierdo por completo, es cuando me toca lavar los trastes…”
El único momento donde la pierdo por completo, es cuando me toca lavar los trastes…”
Terminó de decir eso y le dio un
largo trago a su limonada.





