Quisiera decirte cuanto me duelen los huesos cuando escucho tus mensajes de voz por las noches antes de dormir, pero no puedo. Siento que si comienzo a decirte la tortura de no tenerte a mi lado, te perderé; o bien, te irás.
Nadie dijo que sería sencillo. Nadie dijo que extrañaría la manera en que no me pones atención cuando estas en el celular y como me dices que no a cualquier cosa y aún así me sigas pareciendo la criatura mas adorable que ha pisado este horrible planeta.
Tuya siempre.
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